Las frecuencias eléctricas de los aceites esenciales



El mundo invisible está interactuando constantemente con el mundo material en una forma majestuosa, la cual se experimentan a través de los aromas, la luz y el sonido. Entre más conscientes estemos de este diseño más pronto responderán nuestros cuerpos y mente a los gemidos de la naturaleza.

Las propiedades de los aceites esenciales son únicas por su habilidad de llevar en sí cargas eléctricas que pasan a través de la membrana celular, así incrementando sus frecuencias para poder resonar a niveles que previenen y sanan la enfermedad.
Al aplicar el aceite esencial al cuerpo humano con una frecuencia en particular –a través del principio de incorporación—la alta frecuencia del aceite elevará la calidad vibratoria de ese individuo. Si algunos aceites son mezclados, cada uno teniendo una frecuencia diferente de MHz, el resultado será una nueva frecuencia que será más alta o más baja que los varios componentes.
Bruce Tainio midió la frecuencia con que vibran tanto los órganos humanos como los aceites esenciales.

Las frecuencias de los aceites esenciales que fueron medidas comienzan en 52 MHz y llegan a ser tan altas como 320 MHz.
Para hacer una comparación, las frutas y vegetales frescos tienen una frecuencia de hasta 15 MHz, las hierbas secas tienen entre 12 y 22 MHz, y hierbas frescas de entre 20 y 27 MHz. Las comidas procesadas y enlatadas no tienen ninguna frecuencia que se pueda medir.
Estudios demuestran que los aceites esenciales tienen frecuencias más altas que cualquier otra sustancia natural conocida por el hombre, creando un ambiente donde las enfermedades tales como la bacteria, virus, hongo y más no pueden existir. Se ha dicho que los aceites esenciales alinean las frecuencias, así balanceando y armonizando los órganos del cuerpo.

El mezclar los aceites esenciales puede lograr ampliar las frecuencias, y a esta amplificación se le refiere como sinergia. Los aceites esenciales son multifuncionales, ya que tienen muchos usos. Son absorbidos en el torrente sanguíneo a segundos de la aplicación y permanecen en un cuerpo sano hasta ocho horas. El agregarle calor al sitio de la aplicación produce penetración más rápida y resultados.

El Doctor Robert O. Becker, en su libro “El Cuerpo Eléctrico,” nos dice que el cuerpo humano tiene una cierta frecuencia eléctrica y los niveles de ésta determinan la salud de una persona.
El mundo físico está compuesto de átomos. Cada átomo en el universo tiene una vibración específica o movimiento periódico. Cada movimiento periódico tiene una frecuencia que puede ser medida en Hertz. Cada elemento en la Tabla Periódica de los Elementos tiene una frecuencia de vibración específica.
La frecuencia de una corriente es medida en Hertz. Un Hertz es una revolución de un punto a otro. Por ejemplo, si dejaras caer una piedra en un charco de agua, la ola que emerge desde que cae la piedra hacia un punto definido y de regreso es considerado una revolución. Una bombilla de luz de 100-Watts que opera a 60 MHz quiere decir que parpadea 60 veces por segundo. El voltaje y la frecuencia son importantes para entender la manera en que las células humanas operan.
El voltaje es descrito como el poder de hacer trabajo, mientras que el movimiento de los electrones mide el amperaje. Esto causa que la corriente suba y el poder incremente. Ese movimiento de electrones forma una corriente y crea un campo electromagnético.

Cuando sientes que tienes poca energía, te sientes enfermo o tienes un problema físico grave o crónico; la solución es que los electrones lleven voltaje a ese órgano. Una de las maneras mas rápidas de lograr esto es a través de inhalar o aplicar aceites esenciales. Cuando inhalas o aplicas los aceites esenciales, estás limpiando y reprogramando las células para que éstas puedan reparar el cuerpo.

- L. E. Ferrell -



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