Curso online Las Esencias Alquímicas Femeninas 1



Hace unas semanas preparé mi jardín medicinal.
Cada planta con su motivo, con un porque.
Hoy puedo decir con orgullo que mi pequeño jardín sigue ahí, esperándome en mi balcón para regalarme su belleza y amor en momentos emocionalmente difíciles.
Cada planta sigue su camino, igual que cada alma de este planeta.
Planté la salvia por representar a la mujer. Cuando la compré estaba llena de flores, era espléndida. Unas orugas la invadieron, poco a poco fueron quitándole su belleza. Dejó de tener flores y yo pensé que la perdía, igual que he sentido que perdía la conexión con mi chamana. Un día las orugas desaparecieron. Sospecho que los pájaros se las comieron, y mi salvia empezó a florecer de nuevo. Sentí un destello de esperanza, pues estaba pasando una época emocionalmente difícil. Y cuál fue mi sorpresa al descubrir nuevamente un pequeño ser atraído por el dulce aroma de la salvia, un caracol. Nuevamente me mandaba un mensaje. Para sanar debía ir paso a paso, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. A pesar de todo, mi salvia está ahí, sobreviviendo, igual que mi diosa interior.
Planté la lavanda por aportarme paz. Curiosamente, aún habiendo pasado mucha ansiedad, mi lavanda está espléndida, y de vez en cuando me permite comer una pequeña flor. Siento que representa mi esencia, esa parte de mi que está en paz. Durante mucho tiempo sentía mi energía de ese color porque estaba en un proceso de cambio. Es una planta que me equilibra, que conecta directamente con mi alma.
Planté la albahaca por su aroma y sus propiedades digestivas. Los mismos pájaros que se comieron las orugas se comían también mi albahaca. Quizás es el reflejo de las dificultades para desintoxicar mi sistema digestivo. Hoy está florecida, pero en sus pequeñas hojas se ven las herida hechas por los pájaros, igual que mis heridas emocionales aún están ahí, digiriéndose. He puesto algo para alejar los pájaros, una protección para no recibir más heridas.
Planté la ruda por ser la planta de las brujas. La compré pequeña y ahora se la ve grande. Ha crecido. Para mi símbolo de que sigo siendo bruja en mi interior, aunque a veces se me olvide.
Planté fresas para mi hija. No han crecido mucho. Para mi significa el no recoger frutos de lo sembrado. Quizás en unas semanas con el verano empiece a florecer y a dar fresas.
Así me habla mi jardín, lleno de amor por la vida, lleno de esperanza, lleno de paciencia, lleno de ilusión.

Autora: Pilar Meca.

Maravillosa conexión con su propio Jardín Medicinal nos comparte hoy Pilar Meca fruto de uno de los ejercicios de conexión con nuestra Chamana interior del curso online Las Esencias Alquímicas Femeninas 1  http://escuela-endae.blogspot.com/2014/10/curso-online-las-esencias-alquimicas_30.html granDiosa Pilar, infinitas gracias por compartir tanta sabiduría con todos nosotros! Ahó! 💖



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