Taller de Tarot Evolutivo online



Y una vez más el loco se vió en la necesidad de abandonar la casa y el pueblo donde había morado los últimos meses. Cogió sus escasas pertenencias, hizo un hatillo y se encaminó al monte, su perro se sentía feliz de salir a descubrir el mundo con su amado amigo. Con el loco la vida no era monótona, los días no se repetían uno tras otro, no. Quizá por eso era tan dificil conectar con el resto de personas, quizá por eso había abandonado tantos pueblos y aldeas.

El loco no rezaba al Dios de las iglesias, a sus Dioses les rendía culto en la naturaleza, adoraba al Sol, adoraba a la Luna, adoraba a las Estrellas, adoraba a los ríos y los mares, amaba a cualquier ser, pues estaba convencido de que en sus espíritus portaban la esencia divina. Su rechazo al culto oficial, y la manifestación de su fe en la naturaleza, no le permitían integrarse. La verdad es que esto le preocupaba muy poco, el era un alma libre y no estaba dispuesto a aceptar ningún tipo de cadenas.

No temía la soledad, sabía que el mundo le surtiría de todo aquello que precisase, y tenía muy pocas necesidades, comida, agua, lumbre, cobijo y todo esto se lo ofrecía la naturaleza.  Se dijo que esta vez tardaría en buscar compañía humana en algún pueblito, quizá sería mejor buscar una ciudad, quizá entre mucha gente destacaría menos, quién sabe.

Al atardecer de aquella primera noche de camino, acampó junto a un manantial, era primavera y decidió pasar la noche al raso, prendió una hoguera y cenó unas bayas que había recolectado junto con un trozo de pan que traía consigo, al perrillo le ofreció un trozo de carne seca y agua, y estuvo un ratito jugando con el, lanzándole un palo que cogía el perro y se lo devolvía alegre. Pasado un tiempo decidió que era hora de echarse a dormir, y junto a el se acurrucó el perrito. Estuvo un largo rato observando el firmamento, la hermosa Luna creciente, casi llena, que tanta luz vertía sobre el claro, el titilar de las estrellas... ¡Se sentía tan afortunado! Vivía en un mundo maravilloso. El sonido del agua de la fuente le adormecía, y le arrastró a un sueño profundo.

Frente al loco, aparecen el Sol, la Luna y las Estrellas, el loco asevera que no podía ser cierto, que a la Luna si que la había observado en ocasiones durante el día, tímida, ya que la noche era su momento y allí era la Señora y las Estrellas eran su séquito, sin embargo, al Sol, sólo lo había visto durante el día. Ellos le explicaron que lo habían estado observando durante toda su vida y venían a hacerle un regalo cada uno.

El Sol le dijo: "Te ofrezco el don del autoconocimiento, gracias a esto tendrás la capacidad de vivir por siempre en paz contigo mismo, no habrá preguntas sin respuesta, no habrá vacíos, así podrás amarte, aceptarte y respetarte en tu totalidad"

La Luna habló: "Yo te entrego el carisma de la intuición, gracias a ello podrás comprender a tus hermanos, saber que les ha hecho ser como son, de esta manera te resultará menos doloroso aceptar su rechazo o su indiferencia"

Las Estrellas, a coro, cantaron: "Te obsequiamos con el don de la esperanza, ella hará que no haya días grises, simpre sentirás que todo va a ir bien, y así será"

Y entonces se manifestó el Mundo: "Mi querido Loco, faltaba yo en esta reunión, te prometo que te daré sustento, que te guiaré a lugares recogidos o cálidos cuando arrecie la tormenta o cuando haga frío, que te mostraré dónde hay agua cuando tengas sed o calor,  que te facilitaré el acceso a los alimentos, siempre te sentirás confortable"

El Loco estaba alucinando, hizo un esfuerzo, y se dirigió a ellos: "Mis Señoras, Mis Señores ¿Por qué me ofrecen estos magníficos regalos? Si yo no soy nadie."

La Luna le contestó: "Amado hijo, el Sol antes te dijo que te hemos observado toda tu vida, y lo que hemos visto nos ha conmovido. Cada vez que tomas algo de la naturaleza lo agradeces y sólo coges lo que necesitas, cada vez que te cruzas con un ser vivo te preocupas por el y le ayudas en la medida de tus posibilidades, tratas con amor y respeto a todas las criaturas,... Nos sentimos orgullosos de tí, y queríamos manifestártelo"

El Loco, conmovido,  les dió las gracias.

En ese momento despertó, se desperezó y le rascó la tripita al perrete. Recordaba el ¿sueño? vívidamente, se sentía agradecido y feliz.

Y nunca más necesitó de nadie, ya que lo tenía todo.

Autora: Rosa Sánchez



Puro viaje iniciático en este bellísimo escrito de Rosa Sánchez en uno de los ejercicios de conexión del Taller de Tarot Evolutivo online http://escuela-endae.blogspot.com.es/2015/06/taller-de-tarot-evolutivo-online.html granDiosa tu sabiduría Rosa, muchísimas gracias por compartir con todos nosotros tanto 💖




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