Curso online Aromaterapia Alquímica



Hasta hace poco no tenía coche. Tenía carnet pero hacía 10 años por lo menos que dejé de conducir. Ahora vuelvo a tenerlo. Me pudieron mis ansias de libertad y necesitaba no depender de horarios de transportes públicos, ni normas que acotaran poder irme a la montaña con mi perra cuando se me emperejilara.
Las razones que daba para haber dejado de conducir eran que había tenido un par de accidentes y le cogí miedo y que además casi no lo usaba…
Ahora creo que eran otras razones las que no me permitían conducir. No me daba permiso para hacer las cosas sola.
Así que en cuanto el deseo de salir al monte por mi cuenta, de coger y largarme donde fuera fue imperioso… (la vida se ocupa de que se produzcan los hechos que te hacen tomar la decisión) el coche se materializó casi inmediatamente.
El siguiente obstáculo a batir era mi miedo a conducir, la ansiedad que me provocaba.
Y ahí llegaron los aceites esenciales y este ejercicio.
Buscaba un aroma que me relajara las pulsaciones y los nervios del estómago, que aplacara esas emociones para poder disfrutar de la sensación de… ¡por fin! Y de… ¡mira donde te has llevado!!! Y de silencio con la Paca (la perra) detrás, mientras vuelvo a casa después de un día de monte a nuestro rollo y se me pone la sonrisilla en los labios…
Aún no soy muy ducha en los aromas, pero es verdad que la lavanda la conocemos casi todos y sabemos que relaja… Así que me rellené un difusor con lavanda y salí a conducir.
Me descubría de vez en cuando haciendo respiraciones profundas que sentía que me relajaban inmediatamente y lo agradecía pero… me faltaba algo. Yo quería respirar en mi coche a otra cosa…
No fue difícil saber qué buscaba. Buscaba un olor “refuerzo”. Yo quería subirme al coche y sentirme femenina y libre y relajada. Así que busqué entre los aceites que he ido recopilando los sacados de flores y después de eliminar el jazmín (me lanzo a él siempre como si fuera el santo Grial) porque un espacio cerrado no me pega que huela a jazmín, me decidí por el geranio. No tengo ni idea, pero me encanta. Es tan dulce y …no sé!
En fin que llevo conduciendo ya unos meses y mi coche huele delicioso, ¡tanto que me entran ganas de conducir si llevo algunos días sin cogerlo! Imagino que no son solo los aceites esenciales pero ayudan y mucho. Por primera vez en mi vida disfruto de lo que llaman “el placer de conducir” esa sensación de libertad y autonomía. De agradable soledad mientras conduces que yo nunca me había permitido experimentar…

Autora: Ruth Rubio

Palabras de Ruth Rubio en uno de los ejercicios del curso online Aromaterapia Alquímica http://escuela-endae.blogspot.com.es/2016/10/aromaterapia-alquimica-curso-online.html Magnífica tu experiencia Ruth, infinitas gracias por compartir tu voz con todos nosotros!!!


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