Un árbol con grandes ganas de vivir


Se sabe desde hace mucho tiempo en Australia que los árboles del té en los que se hacen cosechas frecuentes, por lo general presentan una copa más densa que el resto. Después de cada cosecha se regeneran con rapidez. Parece, incluso, que el corte refuerza su crecimiento. Los árboles en los que se ha hecho una cosecha prosperan bien y permiten otra nueva al año siguiente. Se aferran al suelo con raíces profundas y muy extensas, de modo que sus tocones pronto dan lugar a un nuevo árbol.
El árbol del té está claramente dotado de unas grandes ganas de vivir: incluso los troncos cortados casi a ras de suelo dan vástagos al cabo de poco tiempo. Una simple tala no es suficiente para matar al árbol: hay que arrancar todas las raíces del suelo y quemarlas.
- Heidelore Kluge -



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