Paracelso, padre de la medicina moderna: "todo lo que sé lo he aprendido de las brujas" ...



Las mujeres sabias, o brujas, poseían multitud de remedios experimentados durante años y años de uso. Muchos de los preparados de hierbas curativas descubiertos por ellas continúan utilizándose en la farmacología moderna. Las brujas disponían de analgésicos, digestivos y tranquilizantes. Empleaban el cornezuelo (ergotina) contra los dolores del parto, en una época en que la Iglesia aun los consideraba un castigo de Dios por el pecado original de Eva. Los principales preparados que se emplean actualmente para acelerar las contracciones y prevenir hemorragia después del parto son derivados del cornezuelo. Las brujas y sanadoras empleaban la belladona – todavía utilizada como antiespasmódico en la actualidad – para inhibir las contracciones uterinas cuando existía riesgo de que se produjera un aborto espontáneo.
Existen indicios de que la digitalina – un fármaco todavía muy importante en el tratamiento de las afecciones cardíacas – fue descubierta por una bruja inglesa.

Las brujas llegaron a tener amplios conocimientos sobre los huesos y los músculos del cuerpo, sobre hierbas y drogas, mientras los médicos continuaban basando sus diagnósticos en la astrología y los alquimistas seguían intentando transformar el plomo en oro.
Tan amplios eran los conocimientos de las brujas que, en 1527, Paracelso, considerado como el “padre de la medicina moderna”, quemó su manual de farmacología confesando que “todo lo que sabia lo había aprendido de las brujas”.

Fragmentos del Documento: Brujas, parteras y enfermeras, Una historia de sanadoras femeninas, 1973


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