El aroma nos conecta



Nos comunicamos con las plantas todo el tiempo, tanto si queremos o no. Nosotros producimos olores que los animales y las plantas descifran constantemente de forma fácil, con nuestros olores decimos nuestro sexo, la edad, la salud, la condición, la dieta, incluso el estado emocional que tengamos. Transmitimos estas cosas de forma continua, en forma de emisiones de sustancias químicas constantes de nuestra piel, la boca, y el conjunto de nuestro cuerpo. Del mismo modo que las plantas pueden comprender los marcadores químicos emitidos entre ellas de unas a otras, sabemos también que las plantas pueden detectar, por ejemplo, los productos químicos que emita un insecto herbívoro. ¿Por qué debemos suponer que su capacidad para oler nuestro propio estado resultaría menos sofisticado que por ejemplo el de un perro? Como cualquier propietario de perro puede dar fe, éstos tienen y conservan la capacidad de oler incluso nuestras emociones tanto por las feromonas así como por otros variados productos químicos que emitimos continuamente. Teniendo en cuenta las formas complejas de defensas y de comunicarse de las plantas, parece tremendamente poco probable que una planta pudiera dejar de olernos cuando sabemos que huelen perfectamente a animales más pequeños con tanta facilidad.
Jason Godesky



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