Entrevista a una trementinaire



- ¿Cuáles eran los ungüentos que más se pedían y más se vendían?
Hombre, esto dependía, ya que ni los animales ni las personas, tienen siempre los mismos males, a veces, normalmente eran males excepcionales, pero sí es verdad que había epidemias, tales como, durante una época, el tifus, los distintos aceites para el tifus eran realmente muy solicitados; el aceite de abeto para prevenir los resfriados o curar males pulmonares (Un método de aplicación es: untar tostadas con dicho aceite, y entonces, se sitúa en la zona pulmonar lateral, o sea más o menos allí donde la zona media de las costillas), el aceite de enebro, que entre otras cosas se pedía mucho para los dolores de parto de las vacas u otros males, como los de ojo o de cuello (golpe de viento), también para hacer friegas en zonas afectadas por eczemas, picores ... e incluso para la roña del ganado; y por supuesto la trementina, que coincidió con la época de "prosperidad" en el que España se vio sometida. Una vez se superó la posguerra, ya que antes y durante la posguerra, la gente pasaba mucha hambre, y el cambio hacia la prosperidad , en el que la gente ya podía comer mucho más (no lo notaban) sin embargo, estos cambios alimenticios, tenían una reacción a la sangre, diríamos que causaba una especie de cambio hormonal, cambio del cuerpo, y esto hacía salir a la piel, unos granos bastante voluminosos y con pus, entonces se aplicaba la trementina, como muchos otros casos. Aunque la "pega" (pega negra) también estaba bastante solicitada, ya que se aplicaba cuando a un animal se le había roto un hueso para curar en forma de parche.

- Eran costosos de elaborar sus remedios? (Tiempo, dinero, dificultad ...).

De lo que se llama costosos, no, ya que todo lo extraíamos de la naturaleza, lo único que pagábamos era la pega negra y el aguarrás para hacer la trementina, aunque no era demasiado cara, ya era menos que el esfuerzo costoso si la tuviéramos que extraer de la forma inicial, del pino rojo, entonces sí sería costoso, de tiempo y dificultad.
Lo que también era muy costoso de tiempo y dificultad era el aceite de abeto, qué paciencia! El aceite lo teníamos que extraer de las lágrimas de resina de la copa del pino, se habían de reventar con una aguja, y del pequeñísimo líquido que se extraía, lo teníamos que guardar en un botecito, de manera que para rellenar sólo un botecito más pequeño que un vaso, lo que costaba! Además, quien subía allá arriba? Los hombres sí eran capaces, prácticamente los únicos, aunque la abuela algunas veces también se subía, era muy valiente y además, tenía muchísimo empuje.

- Actualmente, hay medicinas que a pesar de sus propiedades curativas, tienen efectos secundarios; había algunos ungüentos que les pasara lo mismo?
Yo no los conocía ya que el único efecto secundario que podía haber era que tuvieras alguna alergia al ungüento que te pusieras sobre la piel, sin embargo, entonces las  alergias no se conocían, te podía salir algún eczema, o sequedad de la piel... pero nada más. No puedo describir ningún efecto secundario  porque no tengo ni tenía tampoco presente ninguno.
Lo único que podía pasar era que habían remedios, que si en tomabas en exceso, podían causarte la muerte (algunas plantas tenían estos "efectos") pero que más que ser un efecto secundario, era un hecho real.

- Podría explicarme qué es la cera amarilla, en breves palabras?

Es la que se saca de la abeja, más que de la abeja, es la que se saca a partir de sus colmenas de miel; para explicarlo mejor, sería la casa de las abejas, lo que es puramente la colmena, dentro las abejas ponen la miel y luego lo vuelven a tapar con cera.

Extracto de la entrevista a Emília Llorens, extrementinarie
y nieta de la trementinaire Maria Majoral.
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