El poder alquímico, energético y vibracional de los aceites esenciales.

Arte: The Sensitive Plant - Frank Dicksee


Cualquier material se puede evaluar físicamente, y en términos de energía.
Pero el ojo humano no puede captar lo invisible…
Por ejemplo con muy poca luz vemos en blanco y negro, pero ello no significa que estemos en una estancia rodeados de objetos blancos y negros, sino que estamos rodeados de objetos de varios colores…
El experimento de Newton, es otro ejemplo: si un rayo de luz blanca atraviesa un prisma, la luz blanca se divide en todos los colores (arco iris). Con esto comprendemos que la luz blanca “no existe” en la naturaleza, sino que es una suma de todo el conjunto de radiaciones visibles (colores) que producen a nuestros ojos esa sensación de color blanco.

Los aceites esenciales (AEs) tienen también efectos no visibles… por un lado, actúan a través de sus propiedades físicas, por ejemplo, el AE (aceite esencial) de lavanda nos calma, alivia el dolor, cura quemaduras... y también su energía resuena con nuestra propia energía al mismo nivel.
El  AE de lavanda proporciona una sensación de paz, si esto es posible es porque el AE de lavanda en sí mismo tiene ese principio de paz, esa propiedad innata…; libera el dolor es porque no sobrelleva el mismo, lo repudia; promueve la meditación es porque siente una concentración con su medio; y nos abre a nuevas percepciones.

También se pueden usar los aceites esenciales como parte del trabajo con nuestros centros de energía (o chakras en sánscrito). A menudo, la física y la metafísica se igualan, pero no siempre ocurre.
Este aspecto de la aromaterapia no es tan popular, ni tan aceptado, cuando puede ser tan beneficioso  para acompañar a un trabajo equilibrador de salud sin olvidar el aspecto emocional o energético del ser humano, y además favorece la curación física, e incrementa nuestro poder (extra) sensorial.

Quizás sorprende de lo que es capaz una simple difusión atmosférica, como por ejemplo con el AE bergamota y/o el AE de naranja dulce (que combinan como todos los AEs, virtudes olfativas físicas y metafísicas), que  pueden crear una atmósfera ambiental y un estado de ánimo completamente diferentes en poco tiempo.
Se necesita incluso muy poco AE para una conexión extra sensorial, ya que no trabajamos en un nivel físico, sino trabajamos con las vibraciones de los AE.

Existen varios métodos para favorecernos de sus vibraciones extra sensoriales, pero cada una debe ir seguida de una intención:

- Por ejemplo tenemos el masaje, ya sea éste físico  o del aura (campo de energía situada alrededor inmediato del cuerpo físico), con  2-3 gotas de AE en las manos, es suficiente para alcanzar variaciones del estado.

- O en un baño, de un mínimo de 15- 20  minutos, con un AE diluido previamente (sal, aceite vegetal, gel neutro, leche en polvo, etc…
El AE de limón por ejemplo, equilibra el cuerpo sutil, y elimina vestigios incrustados en nuestra alma, es la sanación y limpieza nata, la liberación de las lágrimas del alma...

- En difusión atmosférica, un mínimo de 15-20 minutos de exposición con difusor eléctrico en la habitación, por ejemplo.

- Por la aplicación directa de AEs en los meridianos o centros de energía: una sola gota es suficiente.

Por ejemplo: el AE de bergamota en el plexo solar protege contra agresiones exteriores, para aquellas personas que sienten fácilmente ese "golpe" en el plexo cuando se enfrentan a ciertas personas o situaciones, como la expresión "como un puñetazo en el estómago…”, o  cuando se reciben malas noticias o alguien nos ataca verbalmente...

Anna Vijo, aromaterapeuta
Extracto del Máster intensivo online Aromaterapia Holística
http://escuela-endae.blogspot.com.es/2012/03/master-intensivo-de-aromaterapia.html



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