Cómo secar las hierbas



 LAVADO: Toda hierba medicinal recolectada ha de ser lavada primero antes que nada; con cuidado (sin presión) en agua, otra opción es sumergirla en agua y un chorro de vinagre blanco para limpiar polvo, insectos, etc (por cada 5 litros de agua temperatura natural una cucharada sopera de vinagre blanco, remover), dejar sumergidas las hierbas 5 minutos. Luego las sacamos y  escurrimos con suaves y delicadas agitaciones para ayudar a caer el exceso de agua. Las colocamos sobre papel secante (una hoja de periódico mismo) o sobre un paño de algodón natural, bien esparcidas y esperamos media hora aproximadamente hasta que se sequen bien al natural del lavado.

 SECADO: Es sencillo y placentero, empezando por el disfrute de sus aromas, como el poder realizar todo el proceso nosotros mismos. Una vez lavadas están listas para el secado. El secado es un proceso natural de conservación a través de la deshidratación con el cual las propiedades de la hierba medicinal se mantienen intactas, sólo pierde el agua natural que posee deteniendo así el proceso de putrefacción (por bacterias, hongos, etc) que ésta pudiera facilitar tras su recolección.  Se ata el ramo con cuerda natural de algodón y se cuelga el mismo bocabajo, esto hace que las propiedades de las flores, hojas, etc, no se desvanezcan por el flujo restante de  agua natural que poseen hacia el tallo alterando la química natural de nuestras hierbas, sino que quede la máxima concentración en su correspondiente lugar natural. Las hierbas medicinales necesitan secarse en un lugar seco, fresco, alejado de humedad y de fuentes de calor. La cocina es un lugar popular apto, siempre y cuando tenga correcta ventilación que no propicie condensaciones constantes, condensaciones puntuales no afectarían. Si el ramo toca a una pared ir girando el mismo cada cierto tiempo para que el proceso sea uniforme, pero sobre todo para que no quede condensación entre el ramo y la pared.
Dependerá de la especie vegetal y la cantidad de agua natural que posea, el tiempo de secado sea mayor o menor.

 CONSERVACIÓN: Una vez bien secas, puedes conservarlas del mismo modo que el secado de año en año (de cosecha en cosecha) es decir dejarlas colgadas e ir tomando lo que necesites directamente, o descolgarlas, trocearlas y guardar en tarro de cristal bien seco y bien cerrado hermético, en un lugar alejado de humedad y de fuentes de calor. Puedes usar cualquier tarro de cristal reciclado mismo y también luego si quieres decorar el tarro con una bonita etiqueta con el nombre de la hierba medicinal.

Anna Vijo
Extracto del taller online Botica Silvestre
http://escuela-endae.blogspot.com.es/2017/04/taller-online-botica-silvestre.html



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