Leyenda celta de las plantas del amor



Desde muy niña oí decir que a las plantas y a los árboles los protegen entidades enviadas de los Dioses y que cada uno de ellos tiene bajo su tutela, otorgándoles valores muy especiales, plantas y árboles determinados.
Me contaron, que a las plantas del amor, como la verbena, el romero o la digitalina, las vigila y las cuida una Dama. Una Dama que camina desnuda por las orillas de los ríos donde crecen esas plantas.
Se dice que sobre su larga melena van reflejándose todos los colores de la naturaleza, desde el tono marrón de las cortezas de los árboles, a los verdes brillantes de las hiedras y los helechos, para que pueda ir y venir confundida con la floresta y recorrer los caminos de los bosques sin ser vista.
Cuenta la leyenda que en las noches de Luna Llena es cuando esa Deidad derrama sobre las flores la esencia de luz que hay en sus manos, por eso durante esa luna las meigas recogen las flores y elaboran los filtros de amor
Y hay quien dice haber visto, alguna madrugada, descansando sobre la hierba y rodeada de flores y helechos a una mujer muy bella. Cuentan además, aunque nadie parece estar muy seguro de ello, que tiene alas de mariposa y que lleva sobre la piel tatuados los pétalos y las hojas de las más hermosas flores.
Es posible que solo sea una leyenda, una de tantas leyendas que escuché contar cuando era niña, pero nunca me atrevería a cuestionarla porque la persona que me la contó no me mintió jamás. Todo lo que me dijo y me predijo, fue real. Y a esa Dama es a la que se le evoca para todos los trabajos que requieren la utilización de las hierbas que estaban bajo su cuidado Se dice antes de cortarlas “Dama del amor, me llevo tus flores, haré buen uso de ellas”...

Fuente desconocida.

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