Botica Silvestre



... lo más extraordinario de poder tratar con plantas silvestres medicinales de nuestro próximo entorno es la gran simbiosis biológica que poseemos con las mismas por natura, me explico, son especies que han crecido con el mismo aire que respiramos, tanto si vives en una gran ciudad como en pleno campo, tu aire es el mismo que el que toma la planta, esto es biológicamente un aspecto en cuanto a la especie muy importante, parte de su vigor, así como su composición química se ha adaptado a tu mismo medio para dar lo mejor de su existencia sea el ambiente que sea. Es su naturaleza y esencia, sus aromas, sus componentes químicos naturales, toda ella se adapta para defenderse a sí misma de su hábitat, y a través de sus propiedades medicinales nos regala dicho extra de adaptación sana y natural al medio. Las que crecen en viveros, a pesar de crecer mucho más, si las tocamos, notaremos como son más blandas, menos robustas. Esto es debido a que sufren menos estrés, no les toca tanto el viento y pueden dedicarse a crecer sin tener que invertir esfuerzos en reforzar sus fibras y estructuras... Una lavanda que crece en la ciudad por ejemplo, no tiene la misma composición química exacta que una lavanda que crezca en otra ciudad de otro continente, ni otras lavandas que crezcan en campos, ni éstas con las lavandas de la Provenza francesa, cada especie es individual, única y maravillosa. (...) Así que la conexión con una planta silvestre de tu entorno, que puede haber pasado la misma ola de frío que tú, hidratada con la misma lluvia que te moja, con el mismo suelo que pisas, etc, tiene muchísimo que aportar a tu sistema inmunitario que otra que haya crecido en otras condiciones quizás totalmente opuestas. Pero no sólo hay conexión física sin igual, sino que va mucho más el vínculo: a nivel psíquico y espiritual...

Anna Vijo
Extracto del taller online Botica Silvestre


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