Cómo actúan los aceites esenciales



La piel es un órgano, como el corazón o los pulmones, y está conectada con el sistema nervioso y la circulación sanguínea. Las moléculas de los aceites esenciales son lo suficientemente pequeñas como para penetrar a través de la piel y entrar en el torrente sanguíneo. Al igual que los parches que se usan para dejar de fumar, el principio es el mismo. Los beneficios comienzan alrededor de media hora. Los aceites esenciales generalmente se usan a nivel tópico, el cual tiene un efecto doble: el contacto sobre la piel y la inhalación de las sustancias volátiles (aromáticas) de los mismos al aplicarlo. Gracias a la inhalación de los aceites esenciales,  éstos a través de las membranas mucosas permiten a los componentes químicos naturales de los aceites esenciales que pasen directamente al torrente sanguíneo y actúen terapéutica-mente. Debido a que los aceites no se ingieren, su potencia no se ve reducida por las enzimas digestivas, permitiendo así que el proceso de curación empiece de inmediato tras simplemente su inhalación.
Los aceites esenciales son extractos tan potentes y concentrados que poseen aproximadamente de 75 e incluso algunos  100 veces más concentración de principios activos que la misma planta seca. Por ello son altamente concentrados y poderosos, y sólo muy pocos y en casos concretos pueden usarse sin diluir (lavanda, árbol del té... en casos de heridas, granos...). Necesitan mezclarse con un aceite base vegetal o portador.
Un aceite portador puede ser cualquier aceite vegetal sin perfume: desde soja, girasol, pepitas de uva, almendras, aguacate, oliva, jojoba, germen de trigo, coco, caléndula.....  Pero aunque sean utilizados normalmente como portadores tienen también a su vez propiedades altamente terapéuticas.

Anna Vijo, aromaterapeuta
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