Somos espíritus



“No te de miedo el más allá, sino el más acá…”

... Todos poseemos alma/espíritu. Una vez liberados del cuerpo físico, hay como en “la vida real” de todo… espíritus/entes amables y espíritus/entes no tan amables, así como los espíritus/entes familiares como no familiares…
Tras bastantes décadas de infinitas y muy variadas experiencias, puedo decir que la clave de todo esto es al final un mismo proceder que “la vida real”, cualquier encuentro con un espíritu cobra sentido, se aclara, se calma, o lo que se requiera cuando lo comprendemos desde el punto de vista del proceder “de los vivos”. No olvidemos que todos: vivos o no, somos espíritus, no hay tanta diferencia, el resto es un maravilloso campo de cultivo para leyendas, películas de terror, etc. Porque en “la vida real”, los espíritus sólo carecen de cuerpo físico, pero son Seres igual que nosotros…
A un espíritu no se le invoca, es una falta de respeto, no hay móviles en el más allá, sólo en el más acá… Se fueron por un motivo, fuera como fuese (mejor o peor), y si no vienen ellos, no hay que molestar su libertad, la libertad de todos los espíritus, eso sólo acarrea problemas, normalmente porque nunca vendrá a quien se quisiera invocar (si quisiera venir ya lo hubiera hecho) sino porque aprovecharan “espíritus traviesos” para acudir a la llamada y hacerse pasar por, o simplemente divertirse.
Los espíritus son libres, y algunos quieren visitarnos, los familiares porque nos quieren, o los no familiares si somos seres sensitivos. Son los no familiares los que “acarrean” más problemática, consultas con videntes, u otros. Si por algún motivo te encuentras con un caso propio o ajeno de visitas de espíritu, no lo olvides: ¿qué harías en “la vida real” si un desconocido acude a ti?
Lo primero es saber quién es, no es lo mismo un niño, que un adulto, anciano… verdad? Lo mismo con los espíritus. Averiguar qué quiere o qué le ocurre. Lo mismo en la vida real: quien necesita algo no se anda con rodeos, no molesta, no engaña, al instante lo muestra. Luego decidir cómo proceder, y si no sabes, acude a que te ayuden expertos en materia. Algo que pocas veces falla es prender una vela blanca para dicho espíritu durante 21 noches, pidiendo para que su alma encuentre su camino de luz. El resto se tajante, como harías en la vida real: enfádate si se sobrepasa mientras, tú mandas, es tu hogar, tus normas, tu proceder, tú le prestas ayuda (prendiendo la vela), tú marcas el límite...

© Anna Vijo
Extracto del curso online Las Esencias Alquímicas Femeninas 2
http://escuela-endae.blogspot.com.es/2016/12/esencias-alquimicas-femeninas-2.html


“No necesitamos que nadie nos enseñe brujería, porque en realidad no hay nada que enseñar. 
Lo que necesitamos es un maestro que nos convenza de que existe un poder incalculable al alcance de la mano, escondido dentro de nuestro ser, y que podemos alcanzarlo. 
Una vez que lo alcancemos, empezamos a ver, es decir, a percibir algo más, 
no como una cosa de la imaginación, sino como algo real y concreto. 
Y después comenzamos a saber de manera directa, sin tener que usar palabras... 
Es una percepción acrecentada, un conocimiento silencioso...”
- Don Juan -



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