Aromaterapia Egipcia, esencias sagradas

Arte: Christian Schloe


Los antiguos egipcios creían que las plantas estaban hechas del primer material de la creación y contenían el espíritu o esencia curativa.  Y que cuando cortaban la hierba llevaba  ese poder mágicamente, la aplicaban como cataplasma, o la bebían en infusión o brebaje, así el espíritu curativo pasaba al destinatario. El espíritu o la esencia de la planta tenía poderes mágicos o de curación, otorgados por las divinidades.

El espíritu se transfería al aceite, la esencia de perfume (que tenía una base de aceite y no contenía alcohol) o al incienso, y al usar la fragancia, el espíritu se soltaba. Ya que las fragancias provenían de los dioses, los antiguos egipcios pensaban que los mortales podían alcanzar un poco más de perfección al absorber e aroma. Además, se considera que cada perfume estaba bendecido y que contenía una esencia divina, que hasta proporcionaba poderes divinos, ayudando al portador a conseguir sus deseos.

Las perfumería de los templos tenían gran fama. El arte de elaborar perfume alcanzó su momento de máxima sofisticación a mediados del segundo mileno a.C. Por ejemplo, en el tempo de Hathor en Dendera y Edfú, algunas de las fórmulas para la manufactura del perfume están inscritas con jeroglíficos en las paredes interiores de los templos.  Sin embargo, los sacerdotes transmitían los ingredientes más sagrados y las proporciones oralmente.

C. Eason



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