Cursar online, total flexibilidad...



"El bambú con su gran flexibilidad soporta toda tormenta, 
ya que se mueve y dobla en armonía hacia donde los vientos se dirijan."

Hay aprendizajes que son procesos, y éstos no pueden hacerse sin respetar la natural evolución. Sobre todo en el caso de los cursos de Las Esencias Alquímicas Femeninas, que por cierto hoy en venusina sincronía releía a Pinkola Estés a mi estilo favorito de bibliomancia y leí justo: "Cuando hablamos de la esencia femenina, hablamos en realidad del alma femenina". Eso mismo pensé, que los cursos de Las Esencias Alquímicas Femeninas versan, sobre todo, sobre la alquimia del alma femenina, y como tales es imposible enjaular el alma así como estipularle fechas... Son cursos, sobre todo el primero, pues el segundo está recién estrenado, dónde por ejemplo alumnas que se apuntaron a principios de verano, lo dejan a medias y reaparecen ahora en diciembre, es un ejemplo real, pero es de lo más habitual, y ningún problema por mi parte jamás que así sea, además de ser una de las grandes ventajas de cursar online: la más total y sana flexibilidad!!!. Cuando empiezas a removerte, sucede un torbellino que hay que dejar como hace la Naturaleza danzar con total flexibilidad, que sirve para reparar raíces, y de ellas retomar nuevos nutrientes, y sólo cuando la savia/y Sabia Interior circula sin bloqueos la flexibilidad se torna en amor propio, fuerte y salvajemente natural brota todo...
Y siguiendo las mágicas sincronías del viernes día de venus, me re-llegó un bello cuento, también sobre la flexibilidad y las enseñanzas de una Planta Maestra como es el "sencillo" bambú, porque lo queremos todo para antesdeayer, viviendo un presente inexistente, y así no hay ni habrá jamás verdadera enseñanza que nos nutra:

“No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.   

También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: “¡Crece, maldita seas!”.

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas, la planta de bambú crece… ¡más de 30 metros!

¿Tarda solo seis semanas en crecer?

¡No! La verdad es que se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizá por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que solo llegan al éxito aquellos que luchan de forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste, al fin, se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.

Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.”

Feliz Viernes!!! A cuidar el fueguito interior 💗

Anna Vijo


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