Las Calabazas de las hadas...




Dicen que las hadas viven entre las plantas más lechosas, quizás porque son las plantas que gustan a las mariposas..., plantas que se enredan libres, de flores muy perfumadas y frutos muy mágicos...
Una de ellas es las "Calabazas de las hadas" como la llamamos cariñosamente, pues su nombre es Araujia sericifera. Aquí la encontramos por doquier en la riera, hábitat dónde puede almacenar sus raíces la abundante agua que necesitan.




Otoño es la estación del cambio y del dejar ir. Cambio de luces y colores, con ecos de recogimiento interior. Mientras la Naturaleza nos maravilla con su paisaje cambiante y deja caer todo lo que floreció, para que podamos apreciar lo que permanece de forma profunda. Mientras la muerte con su próximo invierno y la transformación de su enseñanza nos descubrirá nuestras riquezas internas, aquellas que siempre alumbran.




Y en consonancia con el Espíritu de la Madre Tierra, desde todos los tiempos se han encendido en Otoño, y más concretamente para Samhain, lámparas de espíritus o luces (hechas originalmente con nabos, y luego con calabazas), para no olvidarnos de que el cambiar y desprenderse, no es malo, sino mágico.
Aunque siempre hacemos la gran lámpara de calabaza, también cosechamos para hacer más lámparitas de luz días antes de Samhain, frutos de Araujia o como más nos gusta llamarlas Calabazas de las hadas.
La Araujia es alimento, cobijo y nacimiento de las preciosas mariposas monarca.
Hay que cosechar las Calabazas de las hadas con cuidado, pues la savia lechosa que emanan en abundancia puede causar ceguera en caso de contacto con los ojos, pero sabiéndolo, no hay peligro alguno.




Los frutos de la  Araujia no son comestibles. Pueden medir incluso hasta 15cm de largo por 9 cm de ancho. Son de color verde claro y forma similar a las calabazas más silvestres. Y en otoño, una vez maduros se abren y expulsan hasta 100 semillas pequeñas parecidas a las del diente de león...!
Son tantas semillas las que hay en su interior que hacen perfectas a las Calabazas de las hadas tanto para que éstas duerman plácidamente en su interior, como para pedir sueños y deseos...




La Naturaleza con su Magia Natural aporta sentido y profundidad a la vida. Con emociones y valores que como las semillas de las Calabazas de las hadas, perduran y explican el caminar y los ciclos sabiamente.
Dejar ir en Otoño, también es un dejar ir de semillas, de sueños y deseos para que no se apague la luz de nuestros propios espíritus, ni la voz de nuestros sabios, silvestres y mágicos niños interiores que un día fuimos...




Como la Naturaleza, como las hadas, hay que buscar en el interior lo perenne...



Parafraseando a Einsten...: «Si quiere brillar, viva cuentos de hadas.
Si quiere brillar más aún , viva aún más cuentos de hadas»

Anna Vijo



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