La rosa


"Todos sabemos lo que es el dolor. Cada uno de nosotros lo ha experimentado (dolor físico, mental, emocional) tanto en esta vida, que tenemos la tendencia consciente o inconsciente de buscar un estado en el que podamos disfrutar de alegría eterna. Este estado del ser es posible aquí, pero no surge de la decisión de seguir un sendero que tenga "un destino" o un sendero que se base en la exclusividad. Si Dios es infinito, el viaje hacia la realización divina tendrá que ser un viaje eterno. Si Dios lo creó todo, entonces tendremos que abrazarlo TODO para poder integrar lo que es Dios. El sendero hacia una experiencia vital auténticamente alegre sólo se hace posible cuando nos abrazamos a cada una de las experiencias que las vida nos ofrece. La alegría surge del abrazo a la belleza, a la fragancia y a las espinas de la vida.Es importante, sobre todo cuando las cosas se nos ponen difíciles, que recordemos que todo en esta vida es una expresión de Dios, con independencia de cómo la interpretemos en un momento dado.

Cuanto más conscientes estemos, más claridad tendremos, simplemente por el hecho de que las rosas tengan espinas no tenemos porqué sangrar, aunque sea algo que pueda pasar a veces. Las espinas están ahí para recordarnos que vayamos por el mundo con la conciencia del instante presente, para que no nos apresuremos, y para ser tan amables con nosotros mismos como suave es el tacto de un pétalo de rosa. De este modo nos daremos cuenta de lo hermosas y perfectas que son las espinas de la vida, que adornan nuestro sendero de vuelta hacia la plena conciencia.

Pero aún hay otra lección inherente en esta flor regia: ¡el mero hecho de que la rosa tenga espinas, no significa que haya que limpiarla de ellas!. Las espinas nos dicen que toda belleza en la creación se ha de transmitir con el amor, el cariño, la atención y el respeto inherentes a la conciencia del instante presente".

El Proceso de la Presencia - Michael Brown

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