Aromaterapia e investigaciones clínicas: cada planta es única en su química



Existen algunos problemas únicos en la realización de investigaciones sobre los aceites esenciales.
El primero es que los aceites esenciales naturales de verdad no están ni pueden estar estandarizados. La química de los aceites esenciales se ve influenciada por la geografía y las condiciones meteorológicas locales, así como la estación y la hora del día en que se cosechan las plantas, en la forma en que se procesan, y cómo se empaquetan y se almacenan. Cada planta es única en su química por lo que los aceites esenciales no son exactamente los mismos, esto es diferente a los fármacos que se reproducen sintéticamente y que sí son idénticos en todo momento.

Los aceites esenciales pueden ser alterados para lograr la estandarización (por ejemplo, se analiza y encuentra que un determinado compuesto químico del aceite esencial está en la nueva cosecha anual en una concentración más baja, entonces para estandarizar su química se arregla simplemente añadiendo la diferencia de dicho compuesto químico para que así esté correctamente estandarizado). Entonces nos encontramos con el problema de que los aceites esenciales estandarizados ya no son tan naturales, genuinos ni auténticos como se pretende. Esta variabilidad en los aceites esenciales por el tiempo, el lugar y las condiciones es un gran desafío para la realización de una investigación clínica real válida. Actualmente la ISO (Organización Internacional de Normalización) establece normas para cada aceite esencial que incluyen un rango de concentraciones aceptables para sus principales componentes químicos.

También es difícil obtener la aprobación y financiación para la investigación científica de los aceites esenciales puesto que estos han sido utilizados por los seres humanos durante miles de años, por lo tanto los aceites esenciales no se ajustan al enfoque de la ciencia clínica convencional que trabaja primero con pruebas en el laboratorio, a continuación con pruebas en animales, y por último con pruebas en los seres humanos. Como resultado, si un investigador propone poner a prueba un aceite esencial primero con seres humanos dicha propuesta es rechazada. Esto es así porque las juntas de revisión de investigación tienden a aprobar sólo los estudios de investigación que siguen el camino de la investigación científica habitual.

Muchos estudios farmacológicos convencionales son financiados por la industria farmacéutica. Pero hay poca motivación de las mismas para financiar la investigación sobre sustancias naturales de origen vegetal como son los aceites esenciales porque no pueden ser fácilmente patentados (ya que no son idénticos en todo momento si son verdaderamente naturales), lo que sólo generaría costos y limitando el potencial de ganancias. Además, los aceites esenciales se componen de cientos de componentes químicos, y es difícil de determinar cuáles serían los verdaderos responsables de producir los efectos deseados en una investigación. Por lo tanto, la búsqueda de financiación para los estudios de aceites esenciales es un reto.

Traducción: Anna Vijo, aromaterapeuta
Fuente: extracto artículo de Linda Halcón, profesora de Enfermería Universidad de Minnesota

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