Psicoaromaterapia: reacciones al tratamiento aromaterapéutico


- Ausencia de reacción:
El consultante manifiesta que no observa evolución.
En este caso es eficaz ejecutar un detallado examen de la vida diaria del consultante y de los síntomas, motivos de la propia consulta, y valorar si, más allá de la valoración del paciente, existe o no cambio. Muchas veces la acción de la formula aromaterapéutica actúa a un nivel tan sutil que cuesta trabajo detectarla: en otras ocasiones la fogosidad de su acción es tardía, pero siempre termina presentándose.

- Agravamiento, la crisis curativa:
Durante un tratamiento aromaterapéutico puede ocurrir que se produzcan agravamientos del estado general de los síntomas que motivaron la consulta, o inclusive la aparición de nuevos síntomas. Los agravamientos no deben ser tomados como algo negativo jamás por el terapeuta, sino que suelen representar la primera manifestación o signo de inicio de transformación y cura: pero alertando siempre si pudiera llegar también ser un indicativo severo de una inadecuada prescripción para justo ese momento. Todo dependerá siempre de la naturaleza del proceso de agravamiento, y sobre todo el grado de tolerancia.
Pero la experiencia marca que hay un “pico” fuerte en las crisis curativas que cabe prescribir siempre la vista a una posible mejora en las posteriores 48 horas. Sólo si esta no ocurre, no nos hallamos ante una crisis curativa, sino ante una inadecuada prescripción que siempre será paliada rápidamente por la supresión instantánea del tratamiento y cuidados paliativos con aceites vegetales desintoxicando de AEs (aceites esenciales) durante 48 horas posteriores, luego retomar con nueva prescripción más adecuada.

A nivel psíco-aromaterapéutico actúan igual los AEs ante una crisis curativa: en lugar de brote de sentimientos positivos, pueden aparecer también una intensificación de los estados anímicos negativos durante los primeros días en que se trata con la mezcla de AEs.
Todas estas reacciones forman parte del proceso natural de curación. Los impulsos energéticos de los AEs ponen en marcha un proceso de re-armonización, en cuyo inicio suele producirse una limpieza en profundidad.
Las reacciones violentas muestran claramente que tiene lugar un proceso de excreción, tanto en el plano anímico como en el físico. Sería incorrecto y perjudicial para el propio progreso rebelarse contra este proceso natural y al fin y al cabo beneficioso (ejemplo como la fiebre que es una reacción natural de defensa ante virus, atenuarla mengua la capacidad propia sanadora del cuerpo, siempre y cuando la misma fiebre no ponga en peligro al ser humano).

Así pues es muy importante entender que si estas crisis curativas se comprenden como un paso hacia adelante en el desarrollo y armonización de la personalidad, se estimula el desarrollo positivo.
Cuando hay reacciones muy intensas, que no es muy habitual, pero puede darse el caso, pueden reducirse las dosificaciones de empleo.

- Efectos paradojales:
La presencia de efectos no deseados por el empleo de AEs, puede ser un hecho común y debe ser mirado como una respuesta del organismo que expresa una necesidad; por ejemplo, que un paciente que esté con tratamiento con AE de romero y tenga sueño señala que el AE está "enviando al consultante a dormir”, a satisfacer una demanda que debe cumplir para ayudar a su mejoría.

Anna Vijo, aromaterapeuta

Extracto del:
Máster intensivo de aromaterapia holística - ONLINE
Más info: http://escuela-endae.blogspot.com.es/2012/03/master-intensivo-de-aromaterapia.html
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