El poder fragante de los aceites esenciales


Ron Winnegrad, director de la Escuela de Perfumería de Sabores y Fragancias Internacionales de Nueva York, enseña habilidades básicas para los aspirantes a perfumistas, quiere que sus alumnos “lean y sientan” los perfumes a un nivel de subconsciencia.  Su primera regla de oro:  ser conscientes día a día de los olores en nuestras vida: "Si estás bebiendo una taza de café o de té, debes olerlos antes de beberlos, y al comer alimentos, primero olerlos, si haces esto como ejercicio regular, aumentarás  tu sentido del olfato."

Con sus alumnos,  Winnegrad utiliza ejercicios como oler viales de materias primas una y otra vez hasta que se convierten para ellos en una identificación arraigada. Muchas de las fragancias que utiliza para dicho ejercicio las podemos encontrar en la cocina de nuestra casa, ya que incluye: el clavo de olor, la canela, nuez moscada, vainilla, el apio y las zanahorias. Oler virutas de un lápiz de madera nos pueden proporcionar  el aroma de nota del cedro, o una hoja rota de una planta de nuestra casa puede proporcionarnos  una nota herbal verde.
Winnegrad sugiere mantener cada ingrediente en un pequeño frasco separado y olerlos una vez al día durante aproximadamente media hora. En lugar de hacer una aspiración profunda, aconseja dos o tres inhalaciones cortas y luego exhalar, ya que dice que "de esta manera se evitará la fatiga de la nariz",

Nilesh Rhaga, jefe de laboratorio del Escuela de Perfumería de Sabores y Fragancias Internacionales de Nueva York, explica de una forma concreta el poder fragante de los aceites esenciales, dice que no hay necesidad de ir a un bosque de pinos para olerlo, basta con abrir un frasco de aceite esencial y recibir una bocanada de su aroma, la información fragante del aceite esencial es tan poderosa como un cortocircuito, cierto que no verás los árboles ni escucharás los pájaros pues no hay substituto para un bosque de pinos real, pero a nivel molecular individual una molécula de alfa-pineno es una molécula de alfa-pineno que sale del pino y dicha molécula no sabe si sale y emana su aroma en directo del mismo pino como de tu frasco de aceite esencial de pino... Así que si un perfumista cierra los ojos y huele un frasco de aceite esencial de pino ¿quién puede decirle que no está oliendo el bosque…?!!!

Anna Vijo
Fuente: The Perfume Magazine

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