Brujas: mujeres sabias, conocedoras del mundo natural



Adentrándonos pasito a pasito en la noche de Todos los Santos, noche de Samhain, rememoramos, (y se rememora cada año con el Baile de las Brujas en Viladrau): La Persecución de las Brujas: uno de los episodios históricos más trágicos donde más brujas se ajusticiaron en Cataluña. Todo comenzó la noche de Todos los Santos de 1617 en una Junta de Brujas en los bosques de Sant Segimon donde se reunieron para hacer pociones, ponerse ungüentos, beber infusiones de plantas y llegar al éxtasis... Al cabo de unos días se produjo una tremenda granizada que destruyó todas las cosechas y a partir de ahí hubo una tremenda cacería de brujas, a las que se culpó de aquel desastre meteorológico a todas aquellas mujeres que eran "brujas"...

"Pero ¿quiénes eran las brujas? ¿El saco de boxeo de sus vecinos o también las herederas de antiguos ritos paganos y saberes milenarios que se habían ido transmitiendo de madres a hijas? ¿Eran seguidoras de la antigua religión de sacerdotisas que adoraban a la diosa, o mujeres marginales que, para sobrevivir, metían miedo a sus vecinos haciéndoles creer que tenían poderes mágicos?
Un poco todo, seguramente. Planchart, guía del Museu Etnològic, experta en plantas «y nieta de remeiera», entra por derecho en ese boscaje difícil de calificar que es la brujería. «Básicamente, eran señoras que no se ajustaban al orden establecido». Y bajo ese epígrafe, claro, el espectro podía ser variado. Había mayores. Solteras. Viudas. Analfabetas. Mujeres que vivían solas y que a menudo tenían defectos físicos. También las había francesas, que provocaban muchos recelos. Y mendigas. Y hechiceras. Y adivinas. 
Sanadoras y parteras:
Pero, sobre todo, muchas de las acusadas eran sanadoras y parteras con un gran conocimiento del mundo natural. «Sabían cuándo habría tormenta, qué plantas curaban y en qué dosis podían dañar», asegura Planchart, mientras va presentando la farmacopea que florece, furiosa, junto a la riera de Arbúcies. Aquí, el sauce, que tiene el principio activo de la aspirina. Y aquí la celidonia, que pulveriza las verrugas, y el saúco, que baja la fiebre.
«Eran sobre todo mujeres –subraya la guía– porque siempre han sido las más ligadas a la tierra y las encargadas de gestionar los misterios de la vida y la muerte». Así, eran mujeres las que asistían a los partos –«algunas practicaban cesáreas perfectas»–, las que curaban a la gente y al ganado con plantas (también hacían conjuros), las que practicaban abortos con ruda y las que sabían qué yerbas podían ser anticonceptivas. Paracelso llegó a decir que todo lo que sabía de medicina se lo debía, precisamente, a las brujas. «Habría quienes utilizaban sus saberes para hacer el mal –explica la guía, despiezando la leyenda negra–. Pero, seguramente, su fama de infanticidas se deba a que a las parteras se les morían niños. Incluso los vuelos en escobas tienen explicación. Es probable que grupos de mujeres se reunieran para compartir remedios y se colocaran ungüentos alucinógenos en axilas y vagina. De ahí que sintieran que volaban»."

Fuente: http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/savies-desobedients-bruixes-3254001

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