Sobre maestros


"Justamente, al profesional que acompaña procesos de indagación personal, también le toca cuestionarse todo para tener la valentía de cuestionarle todo al consultante. No dar nada por sentado. No aconsejar. No decidir qué es correcto y qué no. No opinar. No tener juicios de valor. No desear la cura de nadie. No suponer que lo que tiene para decir al consultante es una genialidad. No pretender que el consultante haga cambios. No anteponer sus propias creencias. No sostener ninguna ideología. No ejercer poder sobre el otro. No asumir ningún supuesto saber. No retener al consultante creyendo que lo mejor es continuar con el tratamiento. No convertirse en un referente ni en un aliado. No permitir la admiración del consultante. No estar seguro de nada. 
El terapeuta -a mi criterio- es alguien que invita a ingresar en las cavernas oscuras del alma, que está dispuesto a ir más allá y correr riesgos. Es alguien que se involucra al punto de terminar herido, si fuera necesario." 
- Laura Gutman-



“El maestro está en el centro de nosotros. Escucha: ‘Mis pies me conectan con la tierra, mis piernas sostienen mi cuerpo y protegen mis genitales, mis manos acarician o golpean, mis brazos son extensiones del corazón’. Mi cabeza es el indicador. Y mi corazón pone caridad a lo que hago. Ahí está el maestro: en el corazón”.
- Abuela Margarita , curandera y guardiana de la tradición maya-




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