La menopausia, la etapa de la anciana sabia


Nuestra desconexión femenina siente su azote más cruel en la llegada de la menopausia.
No representa sólo a nivel arquetípico el cese de la menstruación, o el cese del poder de nuestra sangre, sino una serie de cambios tan grandes como ocurren en la adolescencia. Son dos etapas: adolescencia (menarquía plena)  y menopausia llenas de incertidumbres, miedos, complejos y temores. No son ciclos negativos, son las sombras que nos invaden por el hecho de tener que dejar lo viejo conocido para ir a lo nuevo desconocido.
Aunque dejar el supuesto confort de la niñez para adentrarse al cambio físico, psíquico, emocional y espiritual de la adolescencia, está lleno de incertidumbre, es un cambio de finalidad tranquilizador, pues un gran potencial vital se engloba en el horizonte. Pero pasar a la menopausia, al ciclo de la anciana sabia, dejar atrás la doncella para siempre, no es tan agradable, “la arruga es bella” como popularizó Adolfo Domínguez, es una sentencia que tiene sus claras dos caras: la física y la psíquica-espiritual.  Envejecer del latín viejo: vetulus, significa asimismo vetus (viejo) y ulus (óvulo pequeño) es el origen y el fin mismo, el potencial y lo improbable, las células dejan de dividirse y proliferar, son las dos caras de la misma moneda: se obtiene sabiduría y mengua la vitalidad.
Se trata de ver en esta doble cara de la misma moneda, qué lado nos distingue y empodera para no caer siempre en un solo lado menguante, restando la importancia intrínseca de nuestro auténtico valor.
Es la etapa de la anciana sabia, ese es nuestro empoderamiento, es el momento de recolectar todos nuestros frutos y disfrutar de nuestros conocimientos, la experiencia es más que un grado, es plenitud es la totalidad que encierra todas las etapas dentro de nosotras mismas, no desaparecen nuestros arquetipos más queridos, porque son nuestros frutos vitales, la Anciana Sabia tiene dentro de su corazón sitios de honor para su niña, su doncella y su arquetipo de madre, pues la Anciana Sabia es todas ellas a la vez, porque sólo ella ha vivido y experimentado en su totalidad de facetas todos los arquetipos posibles vitales.

Donde hay una mujer hay magia.
Si hay una luna que se cae de su boca, ella es una mujer que sabe su magia, que puede compartir o no compartir sus poderes.
Ntozake Shange


La Anciana Sabia es la Luna, toda ella, la poderosa luna con sus fases integradas, el potencial de las mismas y su  conocimiento: ella es nueva, creciente, menguante y llena, es todas ellas a la vez.
Incluso en el supuesto temor que acarrean las crisis de la mediana edad de no haber vivido plenamente nuestros arquetipos por mil motivos personales, esto es sólo una sombra más de los temores de la transición, ya que es totalmente erróneo, pues TODA MUJER sí ha vivido en mayor o menor grado su potente niña, su belleza en su momento doncella, su dulce madre arquetipo. Como en cualquier momento de sombras, hay que dejar que éstas se revelen en su totalidad, sin culpas, pues es en plena oscuridad cuando podemos empezar a ver, acostumbramos nuestra visión y vemos de nuevo qué nos rodea, las sombras son necesarias y son naturales, nos sirven para estimar la luminosidad de nuestro interior.
Para estos momentos de cambios y sus sombras, la esencia floral de Walnut es nuestra gran aliada.  Walnut ayuda para los cambios físicos, psíquicos, emocionales, espirituales y todos los cambios vitales:


- Esencia floral de Bach Walnut: Periodos de cambio, liberación y protección ante situaciones nuevas, o adversas o superiores a uno mismo. Ayuda a desembarazarse de los vínculos que impiden avanzar, viejos esquemas mentales que frenan la evolución. Protección alta de influencias exteriores, sobre todo en periodos y momentos complicados de cambio y transición....

Anna Vijo

Extracto del:

CURSO Online: Las ESENCIAS alquímicas femeninas: aromaterapia, herbología, terapia floral para la mujer y más… 

http://escuela-endae.blogspot.com.es/2014/10/curso-online-las-esencias-alquimicas_30.html 


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