Diente de león, un tesoro de la naturaleza



Vitaminas: A, B1, B2, B3, C, E A, B1, B2, B3, C, E

Minerales: rico en calcio, cromo, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio, selenio, silicio, zinc


Un tesoro de la naturaleza.

El diente de león crece por doquier, quizás sea fruto de su propio “deseo” de regalarnos sus bondades. Es una excelente hierba silvestre, procedente de Europa y arraigada en muchos países.
Todo un auténtico regalo de la naturaleza, de muy fácil acceso para todos y poder así utilizarla regularmente, beneficiándonos de sus valiosísimas propiedades.
Muy venerada a lo largo de la historia y considerada como una de las mejores hierbas conocidas para tratar, curar, o simplemente cuidar la piel, pues limpia y regenera las células. Además es una de las más seguras y activas hierbas diuréticas.
El diente de león es útil para las personas que sufren de alergias, eczemas y otras condiciones de la piel, asma, artritis, gota, reumatismo, piedras, trastornos metabólicos, óseos, presión arterial baja, mala circulación, úlcera, anemia, halitosis, estreñimiento, resfriado, control de colesterol, problemas de corazón, inflamación de las glándulas, sofocos, insomnio…..

Gran aliado para tratas las molestias de la menstruación, ya que se obtiene de su uso o consumo un considerable alivio ante la hinchazón y malestar, tanto al beber una infusión de diente de león como por aplicar cataplasmas locales.
Beber una infusión diaria de diente de león, como comerlo, se recomienda para cualquier persona con molestias o dolores en el hígado. Puede ser consumido regularmente como preventivo, pues ayuda a mantener el hígado sano.
El diente de león es un valioso elixir y tónico general para el cuerpo: ayuda a reducir el exceso de acidez; oxigena y purifica la sangre. Son sus característicos principios amargos los que estimulan la digestión (por la producción natural de salivación, y la producción de ácidos estomacales y las enzimas); ayudan el hígado, bazo, vesícula y la función del páncreas así como la digestión de las grasas y aceites.
El diente de león estimula las mucosas calmando el tracto digestivo, además absorbe las toxinas del intestino, cuida la flora intestinal e inhibe las bacterias.

Como elixir facial se realiza con hojas de diente de león, tallos y flores un preparado a modo de tónico, tintura u oleomacerado.
El blanco de la savia de los tallos del diente de león es un remedio popular para eliminar las verrugas: aplicar directamente varias veces al día, será una poderosa forma secarlos y hacerlos desaparecer de forma totalmente natural.
Para molestias oculares, un lavado ocular con infusión de diente de león alivia la inflamación.

Incluso a nivel meramente gastronómico es un raudal de opciones: licor de diente de león , flores fritas, las hojas verdes para acompañar sabrosas en ensaladas (aportan un toque ácido), al vapor o cocidas…. Y si tostamos sus raíces, se obtiene una rica bebida parecida al café…

Además podemos soplar las semillas del diente de león y no sólo pedir deseos, si no ayudar a que siga propagándose este tesoro de la naturaleza!!!

Anna Vijo​
Para aprender más: http://escuela-endae.blogspot.com.es/
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