La difusión atmosférica en la aromaterapia


La palabra aromaterapia, indica que puede obtenerse algún tipo de efecto terapéutico al emplear aromas.
Hablar de terapia del olor puede resultar extraño, pero la realidad es que los aromas intervienen en la mente, el ánimo y las emociones.

La aromaterapia es un camino de comunicación entre el cuerpo y la mente.

Al emplear aceites esenciales, éstos entran en contacto con el sentido del olfato y al instante prácticamente con el cerebro.
Son los aceites esenciales aromas puros naturales muy concentrados y poderosos.

Cuando el aroma, tras viajar por la nariz, alcanza al cerebro, al instante suceden incuestionables reacciones.
La más frecuente es un suspiro bien profundo, al momento las tensiones, estrés o nerviosismo se calman y apaciguan.

Los aromas de la naturaleza se relacionan con la libertad, estar sin preocupaciones, sin ansiedades, se relacionan también a recuerdos de la infancia, lugares…

Cuando la mente se relaja, se transmite un claro e instantáneo mensaje de serenidad y calma al cuerpo.

Las asociaciones a los aromas son muy subjetivas y completamente personales, éstas  no siguen ninguna pauta ni norma.
Las preferencias a su vez a ciertos aromas, pueden estar influenciadas por el tiempo, la estación, el humor, o el nivel de actividad de la persona.

La aromaterapia emplea fragancias de las plantas, frutos, flores, árboles…, aromas de la naturaleza.

De la misma forma que el ambiente y nuestro entorno varía de un día para otro, lo hace también el equilibrio y la armonía natural que existe entre el cuerpo y la mente.
La aromaterapia ayuda a reequilibrar esta armonía natural si es necesario, y refuerza a la persona para mantener los procesos mentales activos y perceptivos.

Cuando respiramos aceites esenciales, éstos, que son completamente volátiles, se evaporan fácilmente, se origina entonces un cambio entre las moléculas de los aceites esenciales y nuestro organismo.
Además, las moléculas cuando son movidas en el aire ambiental quedan en suspensión y así pues nos beneficiamos a la par de sus naturales propiedades antisépticas, antibacterianas, antimicrobianas y antivíricas.
Depuran el aire que respiramos y así a la vez prevenimos contagios.
Al difundir aceites esenciales humedecemos el ambiente, levantamos el ánimo y promueve un efecto de consuelo y bienestar tanto a nivel físico como psíquico.

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Para aprender más:

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