Los remedios más utilizados por las trementinaires




































- La trementina:

El proceso de elaboración de la trementina, ha sufrido algunos cambios a lo largo del tiempo.
Inicialmente, se extraía de la resina del pino rojo.
Una vez obtenida, era sometida a un proceso de purificación (para extraerle sus impurezas ), entonces estaría lista para ser utilizada (aplicada, mezclada o sometida segun se necesitara).
Cuando estaba fría, adoptaba una forma sólida y puramente cristalina.
Sin embargo, el proceso de elaboración que más tarde fueron emplear las trementinaires, quizás, el más conocido, es el de un proceso de reelaboración de la trementina, a partir de productos comprados en las droguerías, con materias primas como la pega griega, y en las farmacias, el otro elemento esencial para la creación de la trementina, la esencia de trementina.
Si el proceso que se adoptaba era complicado, y no el sencillo, entonces, la pega griega y la esencia de trementina, se obtenían a partir del resultado de la destilación de las resinas, con agua o vapor;
- La pega griega, la cual ya era usada desde la época de la antigua Grecia e incluso tiempos anteriores, compone un 70% o un 80% de la resina; sería el residuo en forma sólida.
- Y la esencia de trementina, en cambio, sólo forma de un 15% a un 30% de la resina una vez destilada, también es conocida con el nombre de aguarrás.
Una vez seguido el proceso de elaboración, adecuadamente, había que esperar a que la trementina se enfriara (que fuera fría), si entonces, esta hilaba (el hecho de correr como un hilo), se consideraba que ya estaba preparada, acabada, hecha .
Posiblemente, debido a la dificultad de elaboración de la trementina de manera "primitiva" y añadiendo la faena de la recolección de la resina necesitada, acabaran optando el método sencillo, o sea, comprar las materias necesarias por separado, a partir de las cuales la fabricaban ellas mismas, aunque, para conseguir finalmente, una trementina más floja, apañada y en tantas cantidades como se necesitaran, había que añadir cera amarilla, aceite de oliva o sebo de animal.
De esta manera, la trementina podía ser creada de diversas maneras, a gusto de la trementinaire, así, obteniendo como resultado, trementina de diferentes tonalidades de color, textura y también diferente fluidez (forma de fluir); estas diferencias, eran condicionadas a partir de los siguientes cambios:
- Si añadían más cantidad de cera amarilla o grasas, obtendrían una trementina más viscosa, grasienta y aceitosa, en definitiva, untuosa; esta textura era propia para ser aplicada como pomada.
- Pero, si al contrario, quisiéramos acentuar su fluidez, aumentarla, deberíamos añadir más esencia de trementina, de esta manera, conseguiríamos el efecto contrario a la viscosidad.
- A diferencia, si tostaban más la resina, acababa adquiriendo una tonalidad más oscura y rojiza.
El objetivo era conseguir un líquido que conservara las mismas virtudes que la resina, sin embargo, que no fuera tan pegajosa como ésta, para que su aplicación fuera más agradable, y que tardara más tiempo en cristalizarse.
Una alternativa utilizada varias veces cuando se encontraban fuera de casa, en uno de sus viajes y se les había acabado la trementina, entonces adoptaban un sistema de producción más sencillo y cómodo según la situación, el cual consistía en fundir lentamente 1Kg. de pega griega, una vez fundida, se retira del fuego y se añade ½ litro de esencia de trementina, y remover hasta que quede bien mezclado, entonces se podrá calentar de nuevo, esta vez hasta que hierva, sólo estará lista cuando ésta ya se haya enfriado y haya adoptado un aspecto más o menos sólido.
Sin embargo, este método, tenía la desventaja de que ésta se volvía consistente y dura en poco tiempo, por el hecho de que el aguarrás (esencia de trementina) se evaporaba con mucha facilidad.

Utilización y virtudes:Uno de los aspectos del "porque" la trementina tuvo tanto éxito de ventas, fue por el motivo que este ungüento tenía y tiene una utilidad polivalente, tenía múltiples aplicaciones.
Se utilizaba con más frecuencia como parche, el parche consiste en untar de trementina, un trapo o una gasa, y ésta se coloca sobre la zona afectada por el mal, aunque también se podía aplicar directamente sobre la piel con un chorro de trementina, normalmente para extraer espinas y pinchos.
Era muy efectiva para apaciguar o eliminar los dolores, ya fueran de torceduras, golpes u otros males; también era buena contra las úlceras, picaduras de arañas, víboras, cucarachas..., para los granos de pus y otras infecciones de este tipo, también servía para los resfriados y otras enfermedades pulmonares, como la bronquitis.
Para esta última, se hacían dos grandes parches, uno en la espalda, y el otro a delante, por la zona del pecho, entonces se ataba y se dejaba que la trementina actuara por sí misma.
Aunque a veces, en la zona de piel donde se le había aplicado el ungüento, a menudo actuaba como irritante, y provocaba posibles eccemas; este hecho, sin embargo, sólo se daba a veces, a las personas de piel sensible, y si se exponía más tiempo de la cuenta.
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-Aceite de abeto:
Los abetos jóvenes, normalmente forman una especie de lágrimas situadas en la parte de la corteza o bien, en las ramas de este: son gotas de resina, el ingrediente básico del remedio en cuestión.
La época idónea para obtenerla, era de Junio a Agosto, si el calor lo permitía.
Para obtener el aceite, y las lágrimas, alguien, normalmente un hombre, tenía que trepar hasta llegar arriba del abeto, y después de haber separado la corteza del tronco, para que pudieran surgir las lágrimas , ir reventando gota por gota de resina hasta rellenar un recipiente entero, cada lágrima contenía unas dos o tres gotas de lo que sería el aceite de abeto.
Era un proceso largo y costoso, y el hecho de que cada abeto sólo segrega resina durante dos años, alternado a tres de descanso, lo hacía aún más complicado.
Debían tomar diferentes cantidades, según la enfermedad.
Es un remedio que se debe ingerir, similar al jarabe: llenaban la cuchara y te lo tomas. Era aconsejable tomarlo durante nueve días, y siempre a la misma hora.
Tenía diferentes usos y propiedades: curar o aliviar diferentes tipos de enfermedades pulmonares, como la bronquitis, resfriados... además, creaba una capa en el estómago para prevenir las úlceras y enfermedades de riñones (al igual que muchos de los otros remedios, era polivalente).
En definitiva, el aceite de abeto actuaba como balsámico, diurético, expectorante (sacar mucosidades fuera) entre otros.
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- Pega negra:
Cuando el invierno ya se dejaba ver, los "pagaires" marchaban algún tiempo hacia los bosques de pino , organizados en grupos.
Eran los que obtenían la pega; arrancaban la corteza del árbol, después de someterla a destilación seca (sólo aplastar), obtenía el alquitrán, volver a destilar de nuevo, así obteniendo el residuo final: la pega negra.
Adoptaba una textura de pasta resinosa, aplicable tanto a las personas como los animales, para inmovilizar manos y pies en caso de dislocación, si este caso se daba, había que calentar la pega, añadiendo cera virgen o bien aceite de oliva, para hacerla fácilmente aplicable y elástica, ya que en su estado normal, es muy sólida.
Una vez lista, se tenía que rellenar de pega un paño, ya continuación rodear la zona afectada por el mal, una vez que esta se había secado, la extremidad se mantendría inmóvil hasta el momento de estar curado, en el que la coraza ya empezaría a caer.
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- Aceite de enebro:
Proviene de un arbusto muy típico en las zonas de Alinyà, Encina y Perlas.
De las cepas y ramas del enebro blanco (el arbusto adulto) se obtenía el aceite de enebro, no de la ginebra joven, por el motivo que tiene exceso de agua.
De la misma manera que la pega era elaborada por" los pagaires", el aceite de enebro, también, ellos aprovechaban los momentos de espera por la evolución, para extraer el líquido de la planta.
Cuando el oficio desapareció (1960), las trementinaires tuvieron que comprarlo en droguerías o farmacias de Lidia y la Seu d'Urgell.
El aceite sirve para acabar con los gusanos de estómago, tanto de personas como de ganado (untando la zona anal con cinco gotas de azúcar o agua mezcladas), aunque sus utilidades, su aplicación es bastante desagradable, ya que pica.
El aceite cuida de la mugre, el mal de ojos, va bien hacer friegas a un animal cojo o el dolor de pies, también, si es tomado como jarabe, limpia las asaduras; en la aplicación animal.
Es muy bueno para el dolor de garganta si se unta una tostada y la dejas reposar encima del cuello afectado durante toda la noche.
Es muy eficaz para aplicaciones de friegas para picores, eccemas y articulaciones doloridas, también se pueden aplicar parches, contra pulmonías y anginas.
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- Aceite de tifus:
Aceite formado por una gran variedad de distintos ingredientes.
Durante los varios brotes de epidemia de la enfermedad que se sufrieron hasta hace relativamente poco, este remedio se convirtió en uno de los más solicitados en toda la historia de las trementinaires, y a la vez más caros, por dos motivos en especial: por la gran demanda, y por la dificultad de elaboración y recolección en función de este remedio, ya que el aceite requería un gran número de ingredientes, alrededor de una cincuentena de hierbas, aunque ahora, en la actualidad, no tenemos el conocimiento de todas, pero sí sabemos algunas, como: tres onzas de tabaco negro, siete brotes de pejiguera borda, pepino bordo ... tres escorpiones, huevos de hormiga ...
Una vez todos los ingredientes estaban mezclados, en un amplio recipiente; la elaboración consistía en hacer hervir durante una hora después de haber añadido un litro de aceite de oliva.
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- Tabaco negro:
En estos valles se cultiva tabaco, no obstante, se le llama más frecuentemente como tana, del cual las trementinaires aprovechaban sus propiedades curativas, aunque la utilidad más normal que se le atribuye, es fumar sus hojas, tratadas con previa antelación (fermentar, secarla y desgranar…).
Las trementinaires hacían el tabaco negro, aplicándolo en forma de parche, contra pulmonías, la difteria (enfermedad infecciosa que afectaba a las membranas de la garganta), para aliviar la fiebre y el dolor de cabeza.
Aprovechando cuando todavía las hojas eran verdes, las ablandaban sumergiéndo en vía o bien, vinagre, dejando pasar uno o dos meses, a convenir.
Una vez se habían ennegrecido suficiente, eran trenzadas de la misma manera que un cordel, dejando secar a su ritmo, a la última fase de la manipulación, se cortaban en forma circular, como rodajas, planas y de poco grosor; vendidas en piezas de estas mismas características.
A la hora de preparar el ungüento antes de aplicarlo, se tenían que hervir de nuevo las rodajas en vinagre, y se guardaban sobre la zona afectada entre dos piezas de ropa.
Cada vez que el parche perdía el calor, había que cambiar por otro caliente, para así evitar el retorno de la enfermedad.
Un remedio bastante peculiar, atípico en comparación con el resto de ungüentos que fabricaban.
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- Aceite de víbora:
Se introduce una víbora, viva o muerta, dentro de un frasco lleno de aceite de oliva; estos dos elementos deben descansar un tiempo antes de ser aplicables a la herida, este aceite se utilizaba para las picaduras de su propio ingrediente, la víbora.
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- Aceite de grasa de serpiente:
Si alguna vez tenemos la oportunidad de ver una serpiente muerta, podremos comprobar que entre la piel y la carne de ésta, hay una capa de grasa; esta capa, es utilizada para elaborar un aceite que elimina el dolor de oído y también los pinchazos.
Esta capa de grasa, se debe mezclar con azúcar o grasa de cerdo, obteniendo como resultado final una sustancia más o menos aceitosa, aunque dependía de si era azúcar u otro grasa los ingredientes de la mezcla.
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- Aceite de lagarto:
En la elaboración de este remedio, el ingrediente básico, es el lagarto (como el propio aceite es llamado); consiste en sumergir un lagarto dentro de un bote lleno de aceite de oliva, hasta que moría ahogado.
Se dejaba pasar el tiempo para que reposara, y el lagarto "pasara" las propiedades en el aceite en cuestión, el cual era él solo el propio remedio.
Era de aplicaciones polivalentes, tenía la virtud de bajar las inflamaciones, reducir el dolor de estómago, y superar la pulmonía y el tifus.
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- Aceite de perdigones:
Se toman un puñado de perdigones, y como en otros métodos de elaboración, también son sumergidos dentro de un recipiente lleno de aceite de oliva.
A diferencia que los demás, el tiempo de reposo de la mezcla, debe ser mucho más largo, para que los perdigones se desprendan el plomo.
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- Aceite de serpiente blanca:
Su método de fabricación es similar al del aceite de lagarto, pero, en lugar de sumergir un lagarto, hacemos lo mismo con una serpiente blanca, no era necesario que esta estuviera viva en el momento de la sumersión, pero sí, tierna.
También se le daba un cierto tiempo de reposo para que se mezclaran las propiedades de la serpiente con el aceite de oliva.
Era de utilidades muy limitadas, tan sólo curaba heridas y pinchazos.
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Lídia García i Judit Cadanet
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